Guías

Viajar y guiar con dolor de espalda

Un viaje de Ponce a Fajardo, o cinco horas de vuelo a Orlando, se sienten distinto cuando la espalda ya venía molestando. Lo que castiga no es tanto la distancia, es estar horas en la misma posición y luego levantarse de golpe a cargar maletas.

Se puede viajar con dolor de espalda. Solo hay que planificar el viaje pensando en eso desde antes de salir de la casa.

Antes de salir

Mueve el cuerpo veinte minutos antes de sentarte al volante o de irte al aeropuerto. Una caminata corta y unos estiramientos suaves. Salir tieso de la cama directo al asiento es empezar con desventaja.

Monta el asiento antes de arrancar, no en la carretera. La guía completa está en dolor de espalda de tanto guiar en Puerto Rico. Si no tienes soporte lumbar, una toalla enrollada en la curva de la espalda baja resuelve bastante.

Ten a mano agua, los medicamentos del día y algo de abrigo. En los vuelos y en las guaguas con aire, el frío pone rígido el músculo que ya duele.

Trayectos largos por la isla

Para cada 45 minutos o cada hora. No hace falta parar mucho rato: dos o tres minutos de pie, caminando alrededor del carro, ya cambian la cosa. Las áreas de descanso, una gasolinera o una plaza sirven igual.

Si vas por la 52 o la 22, planifica la parada antes de salir para no ir posponiéndola. Si te agarra un tapón largo, aprovecha para mover los tobillos, apretar y soltar los glúteos, y rodar los hombros. Se hace sentado y ayuda más de lo que parece.

Cambia de conductor si viajas acompañado. Ser pasajero permite reclinar un poco y soltar los brazos.

Vuelos

Pide pasillo. Vale lo que cueste: puedes estirar la pierna y levantarte sin molestar a nadie.

Levántate a caminar cada hora, aunque sea hasta el baño y de vuelta. Esto importa por la espalda y también por la circulación, que en vuelos largos y en mayores cuenta.

Sentado: gira los tobillos, sube y baja los talones, aprieta y suelta los muslos. Una chaqueta enrollada en la espalda baja hace de soporte lumbar.

Si tienes condiciones del corazón, coágulos previos, diabetes o tomas anticoagulantes, pregunta a tu médico antes de un vuelo largo si necesitas medias de compresión u otra precaución. Eso es del médico, no de un quiropráctico.

El equipaje es donde se lastima la gente

El momento peligroso no suele ser el asiento: es sacar la maleta del baúl o del compartimiento de arriba, con el cuerpo frío y torcido.

Maleta de cuatro ruedas, empujada, no arrastrada de lado. Reparte el peso en dos bultos pequeños en vez de uno pesado. Pide ayuda para el compartimiento de arriba sin pensarlo dos veces.

Para levantar: acércate, dobla las rodillas, no gires el tronco con peso en las manos. Aquí está cómo cargar peso sin lastimarte.

Al llegar

No te tires en el sofá. Camina diez minutos primero, aunque sea dentro de la casa o del hotel. Luego los estiramientos suaves que ya conoces.

Si llegaste bien adolorido, calor suave ayuda a que suelte el músculo. Si hay hinchazón o fue un tirón fuerte, la cosa cambia: aquí está cuándo va hielo y cuándo calor.

Es normal amanecer más tieso al día siguiente de un viaje largo. Debe ir bajando en dos o tres días.

Cuándo no esperar

Busca atención de emergencia si pierdes control de la vejiga o del intestino, si la debilidad en una pierna va en aumento, si se te adormece la zona entre las piernas, si tienes fiebre con el dolor, si el dolor apareció tras un golpe o una caída, si te despierta de noche y no cede, o si bajaste de peso sin explicártelo.

Busca atención de inmediato también si aparece dolor de pecho, falta de aire, confusión súbita, dificultad para hablar o debilidad en una mitad del cuerpo. Y si después de un vuelo largo se te hincha una sola pierna, se pone caliente o duele la pantorrilla, eso se evalúa el mismo día.