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Dolor de espalda en el embarazo

El dolor de espalda baja y de la pelvis es de lo más común durante el embarazo, sobre todo en la segunda mitad. Que sea común no quiere decir que haya que aguantarlo callada, ni que todo se explique por el embarazo.

Antes de nada: tu obstetra o tu partera llevan tu caso y saben cosas de tu embarazo que nadie más sabe. Cualquier cosa que leas aquí se conversa con ellos primero.

Qué cambia

El peso al frente crece y el centro de gravedad se mueve. La zona lumbar se arquea más para compensar y esos músculos trabajan de más todo el día.

Hay cambios hormonales que hacen que los ligamentos den más de sí, en preparación para el parto. Eso vuelve la pelvis menos estable y explica por qué a muchas les duele justo atrás, sobre el hueso, o en la parte del frente donde se juntan los huesos púbicos.

También cambia cómo duermes, cómo te sientas y cuánto tiempo pasas de pie. Todo eso suma.

Qué suele ayudar

Dormir de lado, casi siempre el izquierdo, con una almohada entre las rodillas y otra sosteniendo la barriga. Es lo que más gente reporta que le cambió la noche.

Levantarte de la cama rodando de lado primero y empujando con el brazo, en vez de sentarte de golpe.

Caminatas cortas y frecuentes en lugar de estar mucho rato en la misma posición, sea de pie o sentada. Sentarte con la espalda apoyada y los pies llegando al piso o a un banquito.

Una faja de soporte prenatal, del tipo que sostiene por debajo de la barriga, le sirve a bastante gente en el tercer trimestre. Calor tibio y por poco rato, nunca almohadilla eléctrica dormida encima ni baños muy calientes ni jacuzzi.

Ejercicio suave aprobado por quien lleva tu embarazo. Caminar y el agua suelen ser lo primero que se recomienda.

Cuidado quiropráctico durante el embarazo

Muchos quiroprácticos atienden embarazadas y hay técnicas y mesas pensadas para eso, con menos fuerza y sin presión sobre el abdomen. Si vas a considerarlo, hay tres cosas que hacer sí o sí: decirle al profesional de cuántas semanas estás desde el primer contacto, avisarle a tu obstetra que lo estás considerando, y mencionar cualquier condición del embarazo que te hayan señalado, como placenta previa, sangrado, presión alta o riesgo de parto prematuro. Esas condiciones cambian por completo lo que es prudente hacer.

Por video no se ajusta a nadie. Lo que sí se puede hacer es escucharte, verte moverte, revisar contigo cómo duermes y cómo te levantas, y decirte con honestidad si esto amerita ir a algún sitio o hablarlo primero con tu obstetra. Si nunca has tenido una consulta así, aquí está qué esperar de una consulta por video.

Lo que no se asume por el embarazo

Un dolor que llega en oleadas regulares, cada tantos minutos, no se asume muscular. Un dolor de espalda con ardor al orinar tampoco. Y un dolor que empieza de repente y fuerte, sin que hayas hecho nada, se consulta aunque estés de treinta y ocho semanas y “ya todo duele”.

Cuándo llamar hoy, sin esperar

Llama a tu obstetra o busca atención de emergencia si tienes sangrado vaginal, pérdida de líquido, contracciones regulares antes de tiempo o menos movimiento del bebé de lo habitual. También si el dolor viene con fiebre o escalofríos, con ardor al orinar, o si es un dolor de espalda que va y viene en ciclos.

Y las señales que no esperan en ningún caso: perder control de la vejiga o del intestino, debilidad que va en aumento en una pierna, adormecimiento en la zona entre las piernas, fiebre junto con el dolor, dolor después de una caída o un golpe en el abdomen, dolor que te despierta de noche y no cede en ninguna posición, perder peso sin explicación, o dolor con hinchazón, calor y enrojecimiento en una sola pantorrilla.

Ninguna de esas espera a mañana.