Guías

El cuello, el celular y las horas sentado

Por Dr. Jesús Labrador, DC, MS. Quiropráctico licenciado, licencia de Puerto Rico núm. 1012.

El daño no lo hace la postura, lo hace la repetición: horas en la misma posición todos los días. Buscar la postura perfecta no lo arregla. Lo que sí cambia las cosas es subir el teléfono a la altura del pecho en vez de bajar la cabeza, subir la pantalla del trabajo a la altura de los ojos, y levantarse cada media hora.

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La cabeza pesa entre diez y doce libras. Cuando la inclinas hacia adelante para mirar el teléfono, el cuello sostiene bastante más que ese peso, y lo sostiene durante horas.

Lo que pasa de verdad

No es que una postura te dañe la columna en un día. Es la repetición. Muchas horas en la misma posición, todos los días, durante años.

El músculo que sostiene se cansa, y el cansancio se siente como tensión, ardor o dolor de cabeza que empieza en la nuca.

Lo que no funciona

Obsesionarse con la postura perfecta. Sentarse recto como un palo diez horas seguidas no es mejor que encorvarse: el problema no es la posición, es no cambiarla nunca.

Comprar un cojín o una silla cara tampoco resuelve nada por sí solo si sigues seis horas sin levantarte.

Lo que sí

Moverte más seguido, aunque sea poco. Levantar el teléfono en vez de bajar la cabeza. Levantarte cada media hora, aunque sean treinta segundos. Y fortalecer la espalda alta, que es lo que a la larga sostiene el cuello.

Los tres cambios que más rinden

Si vas a cambiar solo tres cosas, que sean estas.

Sube el teléfono, no bajes la cabeza. Llevar el brazo a la altura del pecho, apoyado en la otra mano o en el borde de una mesa, quita casi toda la inclinación sin que tengas que pensar en la postura.

Sube también la pantalla del trabajo. El borde de arriba del monitor a la altura de los ojos. Si trabajas en laptop, ponla sobre libros y usa teclado aparte: un portátil obliga a escoger entre cuello o muñecas, y ganan las muñecas. Más sobre el puesto en escritorio y silla.

Pon una alarma cada media hora. No para hacer ejercicios: para levantarte treinta segundos. La postura que no cambia es la que cansa, sea cual sea.

Y de noche

Casi nadie cuenta las horas que pasa con el cuello mal puesto durmiendo, y son ocho seguidas. Boca abajo es la peor: obliga a girar la cabeza toda la noche. De lado, la almohada tiene que llenar el hueco entre el hombro y la oreja; boca arriba, tiene que ser más baja. Ahí hay más en dormir y el dolor de cuello.

Cuándo dejar de improvisar

Si el dolor baja por el brazo, si hay hormigueo en las manos, o si llevas meses con dolores de cabeza que empiezan en el cuello, eso merece que alguien lo mire con calma en vez de seguir probando almohadas.

Cuándo no esperar

Si pierdes control de la vejiga o del intestino, si la debilidad en una pierna va en aumento, si se te adormece la zona entre las piernas, si hay fiebre junto con el dolor, si empezó después de un golpe fuerte, si te despierta de noche y no cede en ninguna posición, o si estás perdiendo peso sin explicación, eso no es para esperar ni para una consulta por video: busca atención médica de inmediato.