Artritis reumatoide y artrosis no son lo mismo
En Puerto Rico a casi todo dolor de articulación se le dice artritis. Bajo esa palabra caben dos condiciones que no tienen casi nada que ver entre sí. Una es desgaste. La otra es el sistema inmune atacando tus propias articulaciones. Confundirlas cuesta tiempo, y en una de las dos el tiempo importa mucho.
Artrosis: desgaste
La artrosis, que también se llama osteoartritis, es el desgaste del cartílago que amortigua la articulación. Es lo que le pasa a casi todo el mundo con los años, sobre todo en rodillas, caderas, manos y columna.
Cómo se comporta: duele cuando usas la articulación y mejora cuando descansas. La rigidez de la mañana es corta, cosa de unos minutos, y suelta al moverte. Suele ser asimétrica, la rodilla derecha y no la izquierda. Va despacio, por años. No da fiebre ni te enferma por dentro.
Artritis reumatoide: el sistema inmune
Aquí el cuerpo ataca el revestimiento de las articulaciones. Es una enfermedad del sistema inmune, no un asunto de uso ni de haber trabajado mucho.
Cómo se comporta: la rigidez de la mañana es larga, típicamente más de una hora, y no cede fácil. Las articulaciones se hinchan y se sienten calientes. Suele ser simétrica, las dos manos, las dos muñecas, los mismos nudillos de cada lado. Empieza a menudo en articulaciones pequeñas. Y viene con cansancio general, a veces febrícula, sensación de estar enfermo. Puede aparecer a cualquier edad, no solo de viejo.
La diferencia que más te sirve
Si tuvieras que quedarte con una sola pista, quédate con la mañana. Rigidez de diez o quince minutos que suelta al moverte apunta a desgaste. Una hora o más de rigidez, con hinchazón y calor, apunta a un problema inflamatorio y eso hay que estudiarlo pronto.
La segunda pista es la simetría. Desgaste suele ir por una articulación. Lo inflamatorio suele ir en espejo.
Por qué el manejo cambia por completo
En la artrosis el trabajo principal es carga, movimiento y fuerza. Mantener la articulación en uso, fortalecer lo que la rodea, controlar el peso que la carga y trabajar el rango. Sobre eso está la guía de sobrepeso, rodillas y espalda.
En la artritis reumatoide lo primero es frenar la inflamación con medicación que receta un reumatólogo. Ahí el retraso tiene costo: la inflamación sostenida daña la articulación de forma permanente, y ese daño no se recupera con ejercicio. Por eso una sospecha de cuadro inflamatorio no se maneja con paciencia, se refiere.
Un quiropráctico no diagnostica ni trata la artritis reumatoide, no receta y no la maneja. Lo que sí hace es reconocer el patrón y mandarte a quien toca.
Qué se puede trabajar y qué no se toca
En artrosis se puede trabajar bastante: movilidad, fuerza, mecánica, cómo subes escaleras, cómo te levantas de la silla.
En un cuadro inflamatorio hay cuidados que no se negocian. Una articulación caliente e hinchada en brote no se manipula. En la artritis reumatoide de años hay que tener cuidado especial con el cuello, porque la enfermedad puede afectar la estabilidad de las primeras vértebras, y por eso avisar el diagnóstico antes de que te toquen no es un detalle. Lo mismo aplica a los medicamentos que tomas, sobre todo esteroides: aquí está por qué.
Una consulta por video sirve para separar los patrones, decirte qué parte de tu dolor es mecánica, y decirte claro si lo tuyo va primero por el reumatólogo.
Cuándo no esperar
Llama al médico pronto si una articulación se pone roja, caliente e hinchada de golpe, si hay fiebre con dolor articular, si la rigidez de la mañana pasa de una hora varios días seguidos, o si pierdes peso sin buscarlo.
Ve a emergencias si pierdes control de la vejiga o del intestino, si se te adormece la zona entre las piernas, si la debilidad avanza, si el dolor empezó tras un golpe, o si te despierta de noche sin ceder. En personas mayores, también con confusión repentina, dolor de pecho, dificultad para hablar o debilidad en una mitad del cuerpo.